Publicado: 10/9/2020
Autor: Paulina Vargas

El chile suele formar parte de nuestra dieta alimenticia, sobretodo si somos mexicanos; sabemos muy bien que los efectos que provoca no son los más gratos, y a pesar del ardor en la boca y los ojos llorosos lo seguimos contemplando en nuestros alimentos, pero ¿por qué? ¿qué nos hace querer comerlo?
Primeramente, aclararemos algo: el picante no es un sabor. No es clasificado en la misma categoría que lo dulce, salado o amargo, debido a que, a diferencia de los otros, lo picante no se percibe por medio de las papilas gustativas; sino que es percibido por el subtipo 1 de receptor vaniloide, llamado receptor de potencial transitorio V1 (TRPV1 por sus siglas en inglés), las cuales son unas proteínas que forman parte de nuestro sistema nervioso y que se sitúan en la lengua y en la boca.
Cuando comemos algún alimento con chile, los TRPV1 perciben los efectos del chile de la misma manera en que percibirían si se nos estuviera quemando la boca; pero a diferencia de lo que pasaría si nos quemáramos la boca con un sorbo de café muy caliente, el chile no provoca daños en el tejido de nuestra lengua; sin embargo, el dolor y ardor en la boca es emitido por las mismas señales al cerebro.
Lo que provoca que el chile nos pique es un compuesto químico llamado capsaicina, que se encuentra en unas glandulas en el interior del chile; este compuesto, originalmente fue creado gracias a una adaptación natural de las plantas silvestres para protegerse de los mamíferos sin que las aves se alejaran, pues estas se encargan de esparcir las semillas del chile por medio de su excremento. Las aves, a diferencia de los mamíferos, no poseen los receptores TRPV1, por lo tanto no perciben la sensación de ardor; los humanos somos los únicos mamíferos que por voluntad propia y de manera consiente de los efectos nos alimentamos del chile.
El porqué de consumir este alimento recae principalmente en que, en nuestro cerebro, muchas veces las sensaciones de dolor y placer se perciben como similares, pues ambas activan las mismas áreas del córtex y liberan dopamina en nuestro sistema. Luego entonces, se llega a asociar el dolor del chile con efectos placenteros, un efecto que también se puede observar en aquellos que disfrutan de subirse a montañas rusas, ver películas de terror, o cualquier actividad que provoque efectos desagradables pero que no representen un riesgo para la salud y bienestar de la persona.
Cabe agregar que a pesar de sus efectos, el chile de manera moderada resulta beneficioso para nuestros organismo, pues es de los alimentos con mayor aporte de vitamina C (144mg por cada 100g aproximadamente), protege contra el colesterol y esficaz contra enfermedades reumáticas; este aspecto también resulta un factor influyente en nuestro consumo de chile, pues al caerle bien a nuestro organismo, nos cae bien y nos hace quererlo.
http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/201810/256
https://www.bbc.com/mundo/noticias-39230926
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150604_salud_alimentos_vitamina_c_finde_vs